Batallando sin prisa. Parte XX
Un huerto de albos azahares
es todo el tesoro mío;
un alma experta en cantares,
una choza entre cañares
y a la orillica del río.
(Miguel
Hernández)
¡¡JÁ!!
Pues resulta que mi padre tiene un
huerto... a la orillica del río. Según
él, le proporciona una ocupación
fascinante que le da calidad de vida. Por eso, yo siempre había considerado el
huerto de mi padre como un pequeño Edén. Por eso, yo siempre había creído en la
inmensa capacidad curativa del huerto de mi padre...
¡Y una porra!
¡Tenía que haberme
dado cuenta antes de que los huertos no son de fiar! Para muestra lo que le
pasó a Jesús en el huerto de Getsemaní, uno de sus lugares favoritos. ¡No, no, y
no, los huertos no son de fiar! ¡Y los padres tampoco!
Te estarás preguntado a qué se
debe mi rebote con el huerto y con mi
padre. ¿Que a qué se debe? ¡A que tiene cuatrocientos metros cuadrados y le tengo
que segar!
Aquí, al señor de la ocupación
fascinante, le han operado de la columna lumbar y tiene terminantemente prohibido aparecer
por el huerto hasta nueva orden.
Pues el hombre se deprime al ver la altura que
ha alcanzado el césped.
Estoy presagiando la que se me viene encima, que la
semana pasada estuve quitando las malas hierbas a los puerros y ya sé lo que me
dieron.
Mira que, le dije a mi padre: -Hierba que no has de comer, déjala crecer-.
¿No va y me dice que me invento los refranes? ¡Pues claro que me invento los
refranes! Y ¿quién no? ¿Acaso no se inventó alguien la patochada esa de “querer
es poder”?
¡Cuánto desprecio esconde este
huerto por una vida humana libre de contracturas musculares! ¡Esto no es un huerto, es un campo de trabajos
forzados!
Yo ya no sé cómo disuadirle de segar:
Papá, que está muy bonita la hierba con la melena al viento! ¡Papá, que el
césped tiene el derecho fundamental de crecer! (Esto debería recogerse en la
Constitución). ¡Que segarlo es un atentado contra su integridad física! ¡Es una
postura muy autoritaria la tuya queriendo amputar el césped, que lo sepas!
Pues no hay manera, hay que cortar
el césped y hay que cortar del césped. -¡Si total el cortacésped va solo!- dice
el señor de la ocupación fascinante.
Va solo, va solo... ¡Y una porra!
Se
me descoyunta el hombro del tirón. Que
esta cosa tiene arranque de tirón. También
le llaman arranque de cuerda, pero es solo un decir porque con la cuerda sola,
sin tirón, no arranca. Te lo digo yo.
Que dice el señor de la ocupación
fascinante que hay que saber bailar bien la cuerda. ¡Para bailes estoy yo! Y, o
le arranco del primer tirón o no me quedará fuerza para un segundo tirón, que
me conozco. Así que, concentración y
nada de pensar en la periartritis escapulohumeral, que si no, no hay tirón...
de cuerda, porque tirón muscular hay fijo. Que digo yo, ¿a este trasto no se le puede
poner un motor de arranque?
Ahí voy yo, empuja que te empuja. Esto
pesa más que una carretilla de yunques. Si es que cuesta más mover esto que un
tren a pedales.
-¿No decías que iba solo?-
-¿No decías que iba solo?-
-Pues claro mujer, dale a la palanca de
autopropulsión-.
¡Ajá! Esto me recuerda
un chiste que me contaron el otro día: ¿Cuál es el chino más rápido de China? ¡Chiunnnnnn...!
Y tanto que chiunnnnn... ¡Menudo
acelerón, pura violencia! Ahora entiendo lo del cuello de Fernando Alonso. ¿Que
qué le pasa al cuello de Fernando Alonso? Pues que tiene un perímetro de 41
centímetros. Su cuello soporta un tremendo esfuerzo para resistir las fuerzas G
(Gravitatorias, Fuerzas Gravitaorias, que la G despierta mucho la imaginación),
generadas por el cacharro que pilota.
El
pobre, necesita una musculatura en el cuello como la de un rinoceronte para poder
contrarrestar los efectos de las fuerzas centrífugas. Que se llaman centrífugas
porque “se fugan del centro”. Vamos, que te precipitan, que te precipitan, que
te precipitan. O sea, que sales pitando.
Pues eso me ha pasado a mí con el
acelerón de la cortacésped de las narices. Ya tengo una contractura en el
cuello para unas semanas. Que el Escaléno anterior, el medio y el posterior se han dado un abrazo. Al Supraespinoso y al Trapecio les he oído gritar como locos: ¡Sobrecargaaaaa!
¡Qué mérito el de Fernando Alonso!
Solo si corres con un monoplaza o siegas con un cortacésped autopropulsionado, lo sabes bien.
A este muchacho le he visto en YouTube partiendo nueces con el cuello.¡Qué mérito!
¡Qué mérito el de Fernando Alonso!
Solo si corres con un monoplaza o siegas con un cortacésped autopropulsionado, lo sabes bien.
A este muchacho le he visto en YouTube partiendo nueces con el cuello.¡Qué mérito!
¿A que no le sigo? Corre que se las pela el
cortacésped, oye. Menos mal que si le suelto se detiene en seco, porque si no, esto
acaba malamente.
Que va solo, que va solo... No va solo,
no; que me arrastra a mí con él.
Una vez conseguida cierta velocidad moderada
y tras unos cuantos arañazos con las ramas de los árboles consigo
controlar el aparato. ¡Ay, esto es peor que una sesión de gimnasio! Me
duelen las manos, los brazos, los hombros, la espalda...
Una ocupación
fascinante... sí. ¡Y una porra!
Este aparato corta por lo sano. Adiós
ciruelo incipiente, adiós hortensia (y no te quejes que te acabo de hacer un
arreglo floral). ¡Adiós!; que no sé qué
era esto pero olía bien.
Y, gracias a que éste no es el huerto de Hera que si no,
adiós también a las manzanas doradas de la
inmortalidad.
Pues mira, igual las Hespérides y Hércules me lo agradecían.
Si es que estoy programada para ahorrar trabajo a todo el mundo.
¡Qué masacre, madre mía! Esto es La masacre de Texas pero con cortacésped en lugar de motosierra.
Si es que estoy programada para ahorrar trabajo a todo el mundo.
¡Qué masacre, madre mía! Esto es La masacre de Texas pero con cortacésped en lugar de motosierra.
-¡Ay, papá no te pongas así, encima
que corto el césped y hago la poda al mismo tiempo! No estás contento con ná-.
-A ver, señor de la ocupación
fascinante, que esto ya no siega-.
-Es que tienes que vaciar el
compartimento dónde va la hierba, que no se desintegra sola-.
Ya me parecía a mí que esto pesaba
mucho y que la autopropulsión se había venido a menos. ¡Jolín, lo que pesa este cajón! ¡Que soy una persona humana y no dispongo de
alzamiento hidráulico como los tractores!
Y todavía me queda la mitad de la huerta, que
será pequeña pero a mí me parece un campo de fútbol.
Voy a tomarme un descanso que estoy
rota, molida, desencuadernada, re-ven-ta-da...
De paso voy a mirar en Google a ver
si existe algún retardante del crecimiento de la hierba. ¿No hay desodorantes
que retardan el crecimiento del vello? Pues lo mismo.
Y, la próxima vez que el señor de la
ocupación fascinante quiera que le siegue la huerta o el jardín, solicito un Recurso de Amparo Constitucional.
¡Ya está bien, hombre ya!
![]() |
| Parte de la huerta y el frente de la casa con el jardín. |
Cortacésped: Aparato infernal que amputa la hierba que debería crecer libre y feliz.(Rosama).
Résped: Intención malévola de las palabras. (Enciclopedia Universal).


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