Para estas horas ya he estado dispuesta a
comerme el mundo varias veces. Lo que
pasa es que el mundo es grande y los bocados
pequeños, así que voy a tardar más de lo previsto. Está decidido, aprovecharé mi día bueno para limpiar los cristales, TODOS. Están
más sucios que la mampara del
baño de los tres cerditos.
