Felicidad y desdicha, las dos duermen en mi mente.
Solamente yo decido que una de las dos despierte.
La refriega con los cristales me
ha dejado en un estado mental demoledor.
Estoy perdida bajo una borrasca
de pensamientos negativos. Ahora mismo
soy tan negativa como la que se desmayó y en vez de volver en sí, volvió en no.
