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| Teatro Riera (Villaviciosa-Asturias) 31 de mayo de 2014 |
El aplauso es como una cerilla para el espíritu; se provoca,
se enciende, lo alumbra brevemente y se apaga. El verdadero artista es quien
consigue con ella encender una antorcha que ilumine a todos. (Aberto Cortez- Equipaje).
Hay personas que te iluminan el día. Otras te iluminan la
vida… Rafael Amor es una de ellas.
Es una persona absolutamente apasionada, comprometida, brillante, auténtica, y cercana.
Sus canciones inspiran, alientan, trasmiten vida; porque nos hablan de todo aquello que nos hace humanos.
Sabe mirar como pocos, y en su caminar sereno, siempre encuentra algo extraordinario acurrucado entre lo cotidiano. Es entonces, cuando escribe las vivencias del alma, reflejando la vida.
Rafael Amor es un artista de la música con el lustre de los buenos poetas.
Cuando escribe, convierte el sentimiento en palabras y música. Cuando canta, queda la poesía impregnada en el corazón de los que escuchan. Y allí permanece para siempre, a pesar de los años, a pesar de los cambios.
Este año he tenido la fortuna de verle dos veces en su gira LA RAZÓN HUMANA.
Sigue siendo “un ser que cuando canta, le estremece la garganta, la vida y la pasión”.
Sigue haciéndome estallar en carcajadas con sus historias u “ocurridos”, como los llama en su libro Viajuras, o conmoviéndome hasta las lágrimas. Riendo o llorando, siempre consigue que me sienta viva. Por eso, mi corazón seguirá con la sonrisa puesta, enredado por sus “Cintas amarillas”.
En la memoria de las cosas entrañables, siempre habrá una canción que abraza el alma y un cantor que va dejando amigos por donde pasa.


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