Batallando sin prisa. Parte XXI
¿Te acuerdas
de El runrún de las narices...? Pues continúa el recital. Ahí seguimos runruneando mi cabeza y yo.
No le hago mucho caso, porque esto, si no es de la Fibromialgia, es que a la trompa de Eustaquio se le ha ido de las
manos el concierto.

