Viviendo de risa (batallando sin prisa)Parte XV
-¿Haces
ejercicio?- me pregunta mi reuma (reumatólogo).
-Lo hacía,
pero siempre me rompo algo. En el sofá
de mi casa nunca me he roto nada...
-Je je. Tienes
que caminar.
-Ya camino,
aunque no lo parezca no me arrastro, ando. Con los pies.
Yo lo de
salir a andar no lo entiendo. ¡Una hora
andando a lo tonto, para ir a ningún
sitio!
Lo de salir a
andar es como salir a correr. No le veo
yo la necesidad, a no ser que te persigan, claro.
¡Qué alivio!
Lo de correr lo tengo prohibido por prescripción facultativa. Hasta
por escrito me han dejado constancia, puedo acreditarlo: “Deportes como
el baloncesto, el aeróbic, el step, el tenis o el footing aumentan la presión
intraabdominal”. ¡Qué disgusto me han
dado! ;) Y digo yo: ¡Qué anticuada la
Seguridad Social! ¡Si ya no se hace footing, eso era en la antigüedad, cuando yo era adolescente. Ahora se hace running. Eso sí, se llame como se llame, hay que correr.
Así que nada
de correr, me lo ha prohibido el médico, es malísimo para el suelo pelvico.
Alguien debería decírselo a María Adánez. Tan joven ella y con pérdidas
de orina en cuanto se activa. Que de Concha Velasco lo podía esperar, pero de ella...
María hija, actívate, pero no saltes, ni corras, que luego pasa lo que pasa.
¿Sabías que
el estreñimiento es otra cosa que puede hacerte puré el suelo pelvico? Pues yo soy “la demostración evidente de
realidades aunque no se contemplen”.
Toda una vida de denuedo defecacional es lo que tiene, que el suelo pelvico se queda como Blandiblup.
A lo que iba.
El problema de andar...
El problema
es que se anda con los pies. Y a mí me duele poner los pies en el suelo. Me duele una barbaridad. ¡Qué pena de pies! Y eso que los tengo
monísimos. Nada de callosidades,
durezas, dedos martillo, hallux valgus. Nada. ¡Monísimos oye! Pero dolorosos a más no poder.
No me digas
más, estás dándole vueltas al hallux
valgus. No le des más.¡Juanetes, juanetes!
Es verdad que
debería estar agradecida por poder andar. Y lo estoy, desde luego. Nunca olvidaré un día de la campaña Neumáticos Insolidarios. Salí de vigilancia con un amigo que utiliza silla de ruedas. Después de toda
una mañana caminando por la ciudad le digo: -No me tengo de pie-. Y me contesta: -¡Anda, a mí me ocurre lo
mismo!- Entre grandes carcajadas aprendí
la lección. (¡No hay nada como la risa
para aprender!). ¿Quién de los dos no se
tenía de pie? Él. ¿Quién se quejaba? Yo.
Cierto es que a él no le dolía nada y
a mí me dolían los pies más que una mujer en todo el cuerpo, que diría Jorge
Luis Borges.
Así que
agradecida por poder andar estoy, pero una
cosa no quita la otra, y a mí me matan los pies.
Aparte de que
tengo la sensación de que me duelen todos los huesos del pie, ¡los veintiséis!, sufro
de una metatarsalgia que es una tortura. Mira tú qué cosa, es una lesión muy
frecuente en deportistas y mujeres
asiduas a los tacones. Pues yo ni una cosa ni otra, solo metatarsalgia, sin
saber a qué toca. “La excepción”, me van
a llamar. Porque dicen que la excepción confirma la regla.
Por cierto.
Esa frase yo no la entiendo. La
excepción no confirma ninguna regla, más bien la destroza. Por ejemplo, a mí me
dicen mis amigos: -Los estreñidos tienen mal carácter, tú eres la excepción que
confirma la regla-. No señora, yo soy la excepción que demuestra que esa regla
es una patochada. Si la regla es que los
estreñidos tienen mal carácter, yo no la confirmo, la desmiento y sanseacabó. Aquí
lo único que se confirma es que hay dichos populares que no tienen ni pies ni
cabeza.
Ainss...ya se me
disparó la función dispersa...
Lo indicado para
la metatarsalgia es estar en reposo. Pues nada, a mí me mandan caminar: -¡Mujer, te pones unas ortesis plantares
y haces un esfuerzo-.
¡Qué fácil se habla! ¡Me paso la vida haciendo esfuerzos, y
no solo en el baño!
¡Si las
ortesis de las narices las llevo a todas partes, que si no, no doy dos pasos¡ ¡Qué estoy yo como para usar
zapatos de tacón, que para que entren las ortesis plantares en vez de zapatos necesito
albarcas!
No le des más
vueltas. Que sí, que son plantillas, las ortesis son plantillas.
Es bien
sabido que lo único que funciona para mejorar los síntomas de la Fibromialgia
es el ejercicio físico y la alimentación, así que algo habrá que hacer.
Lo peor
es lo que viene después. Porque la gente después de andar una hora, sigue con su vida como si nada. Yo, después de andar una hora me meto en la cama
hecha serrín. Pero del serrín ya me ocuparé más adelante, de momento, lo que voy a
hacer es comprarme unas Fitness Step. Suela antideslizante, cámara de aire, tecnología de
balanceo y equilibrio perfecto en el tacón y la punta. Te las pones y pierdes
peso, reafirma los glúteos y define tu figura. Triplica los resultados de
una caminata. ¡Igual no tengo ni que salir a caminar y con lo que ando de
normal ya vale! No se le puede pedir más a unas zapatillas. Pues me voy de
cabeza a la web de La tienda en casa. Ya
te contaré cómo me va.

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