Felicidad y desdicha, las dos duermen en mi mente.
Solamente yo decido que una de las dos despierte.
La refriega con los cristales me
ha dejado en un estado mental demoledor.
Estoy perdida bajo una borrasca
de pensamientos negativos. Ahora mismo
soy tan negativa como la que se desmayó y en vez de volver en sí, volvió en no.
Inutilidad, impotencia y desaliento. Dentro de mí hay más contrariedad que en una
cumbre de los G8.
- ¡Esto no es vida! ¡Soy una inútil! ¡No
valgo para nada!-.
Como ves, si me
dejo, puedo sumergirme en un mar de lindezas. Pienso que soy de todo
menos bonita. Lo malo de pensar así es
que me lo creo al pie de la letra. Mi mente no entiende de frases hechas ni de sentidos
figurados. Si pienso que soy una inútil, lo seré. Si pienso que no
valgo para nada, no valdré. Piensa
mal y acertarás.
Tuve que aprender que tengo al enemigo
en casa. ¡Qué digo en casa, en mi cabeza! El mayor campo de batalla al que me enfrento
cada día está en mi mente. Puede ser que no
existan límites para este tipo de ataque
del que soy víctima y verdugo. Si me
peleo conmigo misma, gane quien gane, inevitablemente pierdo yo.
¡Qué perdida
de energía más tonta! El efecto bola de
nieve de mis pensamientos negativos, una bola de nieve que crece a velocidad de vértigo y sin ningún control, sólo puede hacer una cosa, sepultarme
bajo una avalancha de
malestar. Puedo aniquilarme sin darme
cuenta por la capacidad destructiva de mis pensamientos. Ahora lo sé, pero no siempre fue así.
¿Cómo no me di cuenta antes de que
es imposible sentirme bien si no pienso bien? Y no me refiero a pensar mucho, sino a pensar
bien. Tener la clase de pensamientos que me hagan sentir bien, que me hagan
sonreír. Pues no me di cuenta.
Y venga a quejarme. Y cuánto más me quejaba
peor me sentía. Y cuánto peor me sentía
más me quejaba. La pescadilla invadida
de anisakis que se muerde la cola.
Y es que la cosa funciona así: Todo pensamiento genera una sensación que, mantenida el tiempo suficiente, da forma a una emoción. Toda emoción que se mantiene, crea un sentimiento que a su vez, da a luz una acción. Lo que tienes
en tu mente es lo que obtienes en tu vida, que diría mi maestro de relajación y
autocuidado Luis Serrano Tausía.
Por lo
tanto, el bien más preciado que tengo es mi pensamiento, porque como Luis explica en su libro MENTE ACTIVA: “Sólo puedes tener un pensamiento cada vez,
sólo uno. Decide cómo quieres que sea ese pensamiento y así será tu vida”.
Al final todo se reduce a que somos lo
que pensamos, y, estamos o nos sentimos como pensamos.
Piensa bien y acertarás.
A menudo vivimos al revés de cómo
deberíamos hacerlo. Creemos que nuestro estado de ánimo depende de lo que nos
rodea, de lo que nos pasa, cuando la realidad es que somos nosotros, en nuestro
interior, quienes creamos el estado de
ánimo en el que nos instalamos.
Yo solía instalarme en la queja a pensión
completa.
Aunque según me han dicho, se dan casos de gente que se ha instalado a perpetuidad en un Todo Incluido Resort&spá, 24 horas de queja. Una elección inequívoca, ideal para familias, parejas y amigos.
Es verdad que nadie quiere que su estado
de ánimo esté por los suelos. Pero si lo está, no le echemos la culpa al empedrado, nosotros mismos nos hemos encargado de ponerlo
justamente ahí. Lo más sorprendente es
que no sabemos que lo hemos hecho. No
somos conscientes de que nosotros solitos estamos creando nuestra desdicha o
nuestra dicha y lo hacemos con cada uno de nuestros pensamientos.
Ya sé que estás pensando que a ti eso no
te pasa. A mí tampoco me pasaba, o eso
creía yo. Lo que pasa es que no sabía lo
que pasa.
Por eso, tuve que aprender a ser CONSCIENTE. Siguiendo las indicaciones de mi maestro, fui
haciendo pausas a lo largo del día para descubrir en qué clase de pensamientos me
sorprendía. Resultó un juego divertido y
esclarecedor. El juego de la pausa
consciente.
A lo largo del día, cada cierto tiempo me detenía, dejaba lo
que estaba haciendo y me preguntaba: ¿En qué estoy pensando? ¿Es algo positivo y edificante? ¿Qué mensaje
me estoy mandando? ¿Cómo me está haciendo sentir? ¿Me he pillado
maltratándome? Así, alcancé a ver de qué pie cojeaba mi línea
de pensamiento.
Siempre había creído que
era una persona positiva, pero estaba claro que no era consciente de que mi insistente
cotorra mental me llevaba por derroteros
tortuosos.
¡No era consciente ni de que
tenía una cotorra interna! ¡Y yo siempre deseando tener un bicho que me hablara,
loro o cotorra, daba lo mismo! ¡Pues resulta que tenía uno instalado de
serie!
¿Cómo era posible que no viviera atenta a lo que pasaba por mi mente?
¡Centenares de pensamientos negativos de los que no era consciente en un desfile
incesante y disperso!
Pensamiento de – ¡mira que soy inútil!- : vestido corto en gasa rosa con escote de
corazón partido.
Pensamiento de - ¡mira que no valgo para
nada!- : vestido corto de cóctel en crepé azul de gesto fruncido.
Pensamiento de – ¡mira que soy torpe!- : vestido
de noche en satén con caída de moral hasta el suelo.
El desfile puede seguir y proseguir incansable.
Y luego, cuando mi marido me
pregunta, -¿en qué piensas?-, yo le respondo convencida,
- en nada-.
Un pensamiento lleva a otro y a otro más.
Si no soy consciente, la bola de nieve que
he puesto en marcha irá creciendo y acabará
arrollándome.
Gracias a mi aprendizaje, enseguida me
doy cuenta del berenjenal mental en el que me encuentro. Con la práctica, he
conseguido detectar la bola de nieve cuando tiene el tamaño de una pelota de
golf.
A las bolas de nieve hay que
pararlas cuando son chicas, de grandes no hay quien pueda con ellas.
Hay un proverbio atribuido a... los
tibetanos, los chinos, a Martín Lutero y
a Luther King. ¡Vete tú a saber quién lo dijo primero! El caso es que resume muy bien cómo esta puesta en marcha de la bola de nieve puede detenerse.
“No puedo evitar que las aves vuelen
sobre mi cabeza, pero sí puedo evitar que hagan nido en ella”.
No podemos evitar pensar (aunque algunos
lo disimulan tan bien que parece que no piensan en absoluto).
No podemos evitar
que nos sobrevuelen pensamientos negativos, pero sí podemos evitar que aniden en
nosotros.
Un sistema estupendo para
cortar el pensamiento negativo es el siguiente: Dedícate a
disfrutar lo que de placentero tenga cada instante que la vida te regala. Céntrate
en el momento presente y nada más.
* Si
estás troceando un calabacín y, por jugarretas de la Ley de asociación de ideas, evocas a un antiguo novio que te las hizo
pasar canutas, estás reviviendo los
malos ratos otra vez, estás volviendo a sentir un daño que suponías olvidado. No te engañes creyendo que estás haciendo picadillo alguna parte de su anatomía, en realidad estás sufriendo otra vez para nada.
Céntrate en el calabacín. Es nada más y nada menos que un calabacín, de
la familia de las cucurbitáceas de toda la vida. Es una planta rastrera, sí,
pero eso no tiene que ver con tu novio.
Concéntrate
en el fruto oblongo, su corteza firme y lisa, su
textura, su color, su olor, en las sensaciones que te produce. Abre los ojos, aguza el olfato, prepara tu
piel para sentir. Estar en lo que estás, disfrutar del placer de ese instante, detiene cualquier bola de nieve antes de que
coja impulso y empiece a rodar. Vinieron los pájaros sobre tu cabeza pero, no
pudieron anidar, porque tu cabeza estaba ocupada con una preciosa y suculenta
hortaliza.
Una vez que te entrenes a diario e incorpores
a tu vida esta forma de espantar pájaros, los pensamientos negativos cada vez
sobrevendrán menos, hasta desaparecer, igual que las aves dejan de acercarse donde nada tienen que hacer. Para que esto suceda sólo hay que practicar.
De esta manera consigo que el estado
demoledor en el que me ha dejado mi frustración con los cristales dure tan sólo
unos segundos. No voy permitir que unos
cristales sucios decidan cómo he de sentirme el resto del día.
El filósofo Epicteto en el siglo I d.
C. dijo que, “no nos afecta lo que nos sucede sino lo que pensamos sobre lo que nos
sucede”.
Lo que puede amargarme el día no es que me haya agotado y me duelan hasta
las pestañas por limpiar una ventana. Lo que puede amargarme es lo que yo decida hacer con ello. Si decido lamentarme lo que me queda de día por lo que no puedo
hacer, acabaré echa polvo y no disfrutaré de lo que sí puedo hacer.
Tus pensamientos pueden ser un arma de destrucción masiva. Lo extraordinario es lo que pueden llegar a ser, un arma de construcción masiva. Tú piensas, tú eliges.
Por mi parte, después del encontronazo con los cristales, lo que único sensato que puedo hacer, durante un buen rato, es disfrutar
del noble arte de no hacer nada. Y lo voy
hacer genial.
* El episodio del calabacín es un guiño a la protagonista de la novela MI HOMBRE IDEAL de José Ortega.
P.S.
Mi agradecimiento a Luis Serrano Tausía (Maestro en Técnicas de Relajación y Autocuidado) por adentrarme en el fascinante mundo de la consciencia.

Me ha encantado volver a recordar esas enseñanzas q se van pasando de maestro a maestro. pero que dificil de hacer...
ResponderEliminarMe encanta leerte.
Tinything
Tú eres una maestra magnífica. Cada día aprendemos de ti y eso que estás a miles de kilómetros.
EliminarDe vez en cuando todos necesitamos una reprogramación y a seguir.
Un abrazo enorme
Como dije el otro día, no es lo mismo serio que triste y así lo intento demostrar en los cursos.
ResponderEliminarPero tu eres genial, no sólo facilitas aprender sino que el que sólo quiera pasar un rato riéndose, también lo puede conseguir.
Gracias por ser así.
Pues eso,
un beso.
Luis Serrano Tausía.
Tengo el mejor maestro, también en sentido del humor.
EliminarGracias a ti, siempre.
Magistral!!! Definitivamente, este es tu tema "in", en el que te mueves como pez en el agua y trasmites de maravilla (y con mucho humor)
ResponderEliminarGracias por todo lo que me has enseñado sobre el tema antes de esta parte VI y después, durante ella, y que sepas que tienes una alumna ávida de más...
Tu vales mucho preciosa!
Un beso
Elena
Habrá que pensar en organizar un grupo y hacemos un curso. O mejor dicho, repetimos curso...jajajajajaja
EliminarElena, tú también eres una maestra en el vivir. Sólo hay que ver lo bien que llevas tu enfermedad y lo bien que vas a salir de ella.
Aprendo contigo cada día.
Un besazo
Repetimos curso???? Como decía Jana de pequeña: "¡ummmmmmm! ¡qué icoooooo!" y si hacemos un curso, también me parece bien...
EliminarGracias guapa!!
TQM
Besos
Gracias Rosama por ayudarnos a comprender y enseñarnos a esquivar los momento difíciles con humor y amor. Tan negativo es permitir que aniden nuestros problemas en nuestra mente, como salir volando detrás de ellos. Detenerse y observar. De lo que nos va a servir esta vorágine de pensamientos e ideas que es la vida, tanto cosas buena como malas, al final, es detenernos y observar. Detenernos y observar como nuestros problemas van tomando distancia y cada vez son mas ajenos a nosotros. Nos vamos dando cuenta que nosotros no aparecemos y desaparecemos con nuestros pensamiento, con nuestra mente, que no somos eso que estamos observando, que tampoco nuestra mente que analiza todo eso somo nosotros, ni siquiera la consciencia que observa todo lo que analiza la mente somos nosotros.
ResponderEliminarCuando nos hemos detenido del todo, distanciado del todo, observando todo permanentemente, solo queda consciencia en sí misma..... de este sueño solo podemos despertar con conciencia en si.