En Hispanoamérica y España es costumbre realizar en esta
fecha bromas de todo tipo. Aparentemente es una fiesta divertida, un día de
risas e inocentadas.
Pero, ¿qué se celebra
en realidad?
Hagamos un poco de historia:
Al rededor del año 39 A.C el senado romano nombró a Herodes el Grande rey de toda Judea.
Dicen que fue un político brillante y un gran administrador.
Yo creo que su moral era tan pequeña como grande su ambición de poder, sus
sospechas y el miedo a sus enemigos,
fueran estos reales o imaginarios. Casi toda la familia de los Herodes era
ambiciosa, desconfiada, disoluta y un hervidero de problemas. Herodes era
envidioso y recelaba hasta de sus más
allegados. Estaba con la mosca detrás de la oreja incluso con sus hijos, pues sostenía
que conspiraban contra él. Su neurosis le
llevó a ordenar el asesinato de su esposa favorita Mariamne (la única a la que
amaba), de tres de sus hijos, del
hermano y abuelo de ella, y de algunos
de sus mejores amigos.
No es de extrañar que en su obsesión por consolidar su
posición y sabedor de la profecía mesiánica sobre el nacimiento en Belén del que
habría de ser “rey de los judíos”, quisiera quitarlo de en medio. Así que, para asegurar el éxito de su
operación, ordenó la matanza de todos
los niños varones de dos años de edad para abajo en Belén y sus distritos. ¿Te
imaginas el dolor que tuvieron que
sentir las familias de aquella región?
Llegados a este punto, quiero destacar alguna de las
incongruencias y contradicciones si comparamos la versión popular con la historia bíblica.
Dicen que Dios usó una estrella para guiar a tres reyes
magos hasta Belén.
Y, ¿qué pasó, que
Dios cometió uno de los despistes más grandes de la historia de la humanidad y
los condujo a Jerusalén, justo hasta
Herodes el asesino más poderoso del país,
para chivarle que Jesús, el que sería el “rey de los judíos” había nacido, y avivar así su odio?
En primer lugar, estos “magos” no eran reyes. La palabra
griega original empleada en la Biblia no indica que fueran reyes. Más bien
eran má·goi, magos, o astrólogos.
La Biblia Nácar Colunga emplea la
palabra “magos” con la siguiente nota aclaratoria: “Se distinguían por su afición al estudio de la astrología, una ciencia
adivinatoria basada en el principio de que la vida de los hombres se desarrolla
bajo la influencia de los astros”.
No hay que ser un experto en exégesis bíblica,
para que tanto el hecho de que las
Escrituras condenen la astrología como los resultados adversos de la visita, nos permitan concluir que los astrólogos
fueron dirigidos por una fuente opuesta a los propósitos de Dios con respecto
al Mesías. Y en cuanto a sus nombres o a cuántos eran, la Biblia no dice nada, de
nada.
En segundo lugar, los astrólogos no visitaron a Jesús recién
nacido en el pesebre. La Biblia
aclara que, “cuando entraron en la casa vieron al niñito con María su
madre” (Mateo 2:11). Así que llegaron allí cuando Jesús era un niñito,
no un bebé. Además, José y María no los recibieron en un establo,
sino en una casa. Esto es muy lógico si tenemos en cuenta que iniciaron aquel
larguísimo viaje “desde las partes
orientales” y no se desplazaban en una alfombra voladora precisamente (Mateo
2:1).
Ahora entendemos por qué Herodes quiso deshacerse de todos
los niños menores de dos años, si hubiera querido eliminar a bebés recién nacidos, obviamente,
hubiera dispuesto precisamente eso, como lo hizo siglos antes el Faraón de
Egipto.
El caso es que este exterminio, posiblemente la matanza de
niños más terrible de la historia, es lo que se celebra el 28 de diciembre. Juzga
tú si hacerlo entre bromas y risas es la mejor manera de conmemorar semejante
atrocidad.
Para que me entiendas mejor voy a ponerte una brutal comparación:
El 16 de diciembre de 2014, unos 130 niños fueron asesinados en un asalto del
Talibán a una escuela en Peshawar, Pakistán. Un hecho que ha suscitado una dura y total condena internacional y que nos ha causado una profunda conmoción. ¿Te imaginas
que dentro de dos mil años esta masacre se festeje por medio mundo entre
bromas, risas e inocentadas?
Pues eso es exactamente lo que hace la gente el 28 de diciembre.
Así que el próximo domingo día 28, cuando vayas a gastar una inocentada, piensa
si realmente estás en lo que celebras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario