Batallando sin prisa. Parte XIX
A menos que haga un esfuerzo consciente por detener a mi
mente, los pensamientos se suceden, uno tras otro, sin orden ni concierto. Es
ahí donde reside mi destreza para cambiar de tema en una conversación hablada
o escrita, para perplejidad de mis contertulios.
¿De dónde vienes? Manzanas traigo, que reza el dicho castellano.


