Viviendo de risa (batallando sin prisa). Parte XVI
Nace el amor, nace la flor,
pero yo sigo andando.
Pasa el amor, pasa el dolor,
pero yo sigo andando.
Ya muere el sol, muere el rosal,
pero yo sigo andando,
no me rendiré, no…
Un largo camino-Raphael
Así cantaba Raphael por el año 1965
y aún lo recuerdo… no es que sea rencorosa, es que me encanta esta canción. Qué
cosas; cada vez que me pongo mis zapatillas deportivas Fitness Step, me viene
esta canción a la cabeza como impulsada por un resorte y se me instala como un
pensamiento rumiativo, dale que dale.
¡Pues me viene estupendamente, oye! Porque esta canción invasiva, tiene ritmo de
marcha y es una herramienta asombrosa para ponerme en movimiento.
¡Si es que debo tener el cerebro que me
merezco, porque estas asociaciones dispersas suyas hay que ver lo que me motivan!
El caso es que esta canción me viene
genial para empezar mi sesión de caminata a ritmo de marcha.
Pero las cosas no son como empiezan,
sino como acaban, y yo mis caminatas las termino a ritmo de marcha... fúnebre... y
no por el ritmo solemne, sino por el lento...
Y ahí es cuando se me va Raphael de la cabeza y me viene la "Marcha fúnebre por una
marioneta" de Gounod. Que por cierto no la recuerdo por Gounod, sino por Hitchcock. Ainss... la cultura, que nos llega por caminos
sinuosos.
Recordarás que mi médico me mandó caminar e iba a comprarme las maravillosas zapatillas con tecnología de balanceo Fitness Step. Te lo conté en Andando... por las ramas.
La publicidad
de El Corte Inglés dice que se “consigue mejorar la postura, tonificar los
músculos y quemar calorías con sólo mantenerse en pie. Triplica los resultados
de una caminata. Esto se consigue porque Fitness Step han sido creadas para
generar una inestabilidad natural que imita el caminar descalzo sobre superficies
como la arena de la playa”.
Yo solo puedo decir lo que diría mi
abuela: ¡La madre que las parió, que descansá quedó!
Las dichosas zapatillas son una
tortura en toda regla, solo superables por los zapatos castigadores que usaba
la Santa Inquisición. Que no es que los usara la Inquisición, sino que el Tribunal
del Santo Oficio se los aplicaba a los que por lo visto, eran
herejes hasta en los andares.
Les imponían los zapatos castigadores y la confiscación de sus bienes, por supuesto, por su puesto, que diría Luis Serrano
Tausía.
Zapatero a tus zapatos (nunca mejor dicho), que me
disperso.
¡Claro que consiguen quemar calorías
con solo mantenerte en pie! La suela de estas zapatillas es basculante y genera
un cierto desequilibrio obligando al
cuerpo a reequilibrarse, por lo que mantenerte en pie exige un esfuerzo digno
de un equilibrista, no te digo ya lo que
supone caminar. (Si es que encima la Fibromialgia de por sí, ya produce inestabilidad
y problemas de equilibrio. Esto mío es ya rizar el rizo de la tontura).
¡Claro que triplica el efecto de una
caminata! Porque terminas tres veces más hecho polvo que con unas zapatillas
normales. Las pantorrillas se sobre
tensionan y duelen tres veces más. Con decir que tengo que hacer estiramientos
antes de empezar a andar, lo digo todo.
Me he puesto a investigar y por lo
visto, estas zapatillas imitan la forma de andar de los Masái. Tócate las narices.
Ahora lo entiendo... ¡que esta gente anda por terrenos pantanosos y arenosos, no
por terrenos firmes y asfaltados! A ver, ¡que no quiero imitar a los masáis, que
lo único que les envidio es Kenia y que
están flacos!
Si por algo yo no quería caminar, solo quería obtener los beneficios de caminar. Quería algo que me facilitara la tarea y lo único que he conseguido es gastarme 60 € y complicarme
la vida andariega de mala manera.
En cuanto a los beneficios de
caminar, después de varias semanas muriendo en el intento, solo he visto uno cuando Miriam,
mi compañera de andanzas, se encontró 100 €.
Algo es algo.
Pero yo sigo andando… no me rendiré, no.
Eso sí, sin zapatillas basculantes y con mesura, sin
obsesionarme, no vaya a ser que caiga en excesos. ;)

No hay comentarios:
Publicar un comentario