A nosotras que
una vez nos unió el dolor, siempre nos acaba
reuniendo la risa.
Desde hace años, ACEF (Asociación Cántabra de Enfermos de Fibromialgia) pone a nuestro alcance
los medios para aprender a vivir felices.
Este es un objetivo primordial,
porque ser feliz es la mejor receta para soportar el dolor y
evitar el daño.
Por eso, dos
veces al año, dejamos atrás el mundanal ruido y volvemos a la calma de la mano de nuestro maestro en Relajación y
Autocuidado Luis serrano Tausía. En un paraje
de cuento, un precioso valle de Cantabria, está el que se
convierte en nuestro refugio por unas
horas, el Monasterio de Soto Irúz.
En estos
talleres de fin de semana, Luis, en un
derroche de creatividad y sentido del humor,
nos embarca en una intensa aventura
en busca del bien estar, en la que
podemos seguir inmersas el resto del
año. Nos da los mapas y coordenadas para
no perder el rumbo de la estabilidad emocional, controlar el estrés y vivir con fluidez nuestra vida diaria. Nos da
las claves para manejar nuestros
problemas y circunstancias huyendo de
nuestros dramas interiores, restando así dolor al dolor.
Estarás pensando
que vaya chollo, que ya te gustaría a ti. ¡Vamos, que no te importaría tener fibromialgia, sólo
para poder venir! Pensarás que nos daremos
de tortas entre nosotros para tener una plaza y no perdernos semejante plan
para un fin de semana de lujo. Y es que todo el mundo demanda un curso de Luis,
nos pasamos la vida reclamando un taller de relajación y autocuidado. Claro que, en la asociación somos trescientas personas y en el monasterio, sitio para todos, no hay. Todos los años nos enfrentamos al mismo panorama… decepcionante.
Es una pena,
pero el monasterio sólo está disponible para grupos de doce personas o más.
¡Mira que no
dejamos de repetir las bondades de estos cursos y lo mucho que han cambiado
nuestras vidas! Pues nada, no hay manera de conseguir un grupo de por lo menos doce
personas. Que si fuera de trece, lo
podría entender... Pues no hay manera. No sé si seré un poco cruel pero, me ronda la idea de que hay
personas que no mueven un dedo por estar bien. Cada vez entiendo menos a la gente que
justo cuando tienen el viento favorable, van y recogen las velas.
No lo sentimos
por nosotras, que también, sino por todos aquellos que tanto lo
necesitan y lo dejan escapar, una vez más. Una oportunidad para aprender a manejar tu termostato emocional no
se presenta todos los días. Otra vez será.
O no.
Lo sentimos
también por aquellas que vivían la ilusión de su primer taller. Aunque para
ellas, seguro que habrá más oportunidades, porque como alguien dijo, cuando el
alumno está preparado aparece el maestro. Y el maestro aparecerá en cuanto le
llamemos. En eso confío. Seguid
preparadas que no nos quedaremos sin taller, porque en esto, cada vez es más cierto, que cada uno tiene lo que se merece. Son ya
muchos años aprendiendo a vivir...
Bueno, el caso
es que las que estamos apuntadas en la
lista para un taller que no será, no llegamos a una docena de personas.
Compuestas y sin monasterio. Compuestas y sin Luis. Compuestas y sin plan...
Pues si
necesitamos un plan, cambiemos de plan.
Lo prioritario,
la misma palabra lo dice, es prioritario,
o sea, PRI- primero; ORITA-ahorita-ya mismo; RIO- río-me parto de risa. Esto es
bien sabido ¿no? Pues eso.
Lo prioritario este finde es que una de nosotras no tenga
posibilidad de pensar. Los pensamientos
los carga el diablo. Y este finde sólo
tiene dos arreglos posibles, o desaparece, o le atiborramos
de risa y dicha.
Así que, pensamos en convocar a las chicas de la lista que
ya estaban al tanto de la situación de emergencia emocional que teníamos por
delante. Incluir a las que no sabían nada de lo que nos traíamos
entre manos resultaría desconcertante para ellas y un poco embarazoso
para nosotras.
Este era un caso
especial. Una urgencia intrínseca, a la medida
de LAS SIETE MAGNÍFICAS.
¡Una para todas
y todas para una! ¡Madre, que lío me estoy haciendo con las asociaciones cinematográficas!
Y fue un
espléndido fin de semana. Esperábamos lo mejor y es lo que hemos obtenido. No fuimos para aprender,
sino para demostrarnos a nosotras mismas lo mucho que ya habíamos
aprendido:
Nada puede hacernos daño sin nuestro consentimiento. Somos las amas
de nuestras emociones y actitudes. Todo está bien y si no lo está, ya nos ocuparemos la semana que viene de que lo
esté. Hemos tomado el control… y algún que otro gin tonic. Es que no había mojitos. Pero sobre todo, nos
hemos reído mucho... mucho.
Decía Charles
Dudley Warner que la política hace
extraños compañeros de cama. La Fibromialgia también.
Formamos un
ramillete heterogéneo y peculiar. Somos muy diferentes en personalidad, opiniones, creencias y experiencias.
Somos muy diversas, es verdad. A ratos, tan incompatibles como agua y aceite. Alguien pudiera pensar que esas son cosas imposibles de armonizar. Pero, es una creencia completamente errónea. Verás,
a mí me chifla la ensalada. No me gusta centrifugar mucho la verdura porque,
precisamente, me encanta la textura y el toque que le dan el agua y el aceite. También
me gustan los contrastes de sabor por
eso mezclo salado y dulce sin miramientos. Nosotras somos una autentica ensalada gourmet, de eso no hay duda. Ingredientes
muy diversos que se combinan en un plato sorprendente y exquisito. Ahora que caigo, la vida está repleta de
ensaladas, pero este finde, hemos elegido esta.
Gracias MAGNÍFICAS, porque pudiendo elegir, elegisteis estar.
Y, gracias por
todas esas cosas que nos unen, las que nos alientan a
seguir… VIVIENDO DE RISA.



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