VIVIENDO DE RISA (batallando sin prisa). Parte VII
"Il dolce far niente", que dicen los
italianos. O, lo que es lo mismo, 'lo
dulce de no hacer nada'.
Siempre he pensado que lo mejor de Italia
es: Leonardo Da Vinci, la ciudad de
Florencia y "Il dolce far niente".
Voy a terminar por creer que todo está
conectado y que efectivamente, en el universo existen relaciones inseparables
temporales, espaciales y causales. (Esto
último debe de ser muy profundo porque yo, no lo entiendo).
El caso es que si todo está conectado, el
universo acaba de guiñarme un ojo,
porque he descubierto la conexión
entre lo mejor de Italia.
Leonardo Da Vinci no nació en la misma Florencia, pero casi. Su padre, fue notario, canciller y embajador
de la República de Florencia, así que, se le considera florentino y punto.
Fruto de mi particular
diagnóstico diferencial he llegado a la conclusión de que Leonardo era un
habitual de "Il dolce far niente". Su
capacidad inventiva y su curiosidad infinita sólo pueden ser equiparables a su
afición por "lo dulce de no hacer nada".
¿Cómo si no puede explicarse que a un
hombre que fue pintor, anatomista,
arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo,
ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista, sólo se le conozcan poco más de una decena de obras? Porque
por encima de todas las artes que dominaba, su gran pasión era: ¡EL NOBLE ARTE DE NO HACER NADA!
Que el universo conspiraba para tal fin
es un hecho irrefutable, el hombre nació en sábado, o sea, fin de semana. Se veía venir.
Lo que más me asombra es que yo misma estoy conectada con lo mejor de Italia, pues se puede decir que he superado el nivel experto en "Il dolce far niente".
Si estás pensando que no hacer nada es
una aptitud innata, al alcance de todos
y que no precisa de ningún talento,
estás en un craso error. Sí te fijas, te
darás cuenta que la mayoría de la gente manifiesta un ansia irrefrenable por
mantenerse en constante actividad. Es como si tuvieran que llenar su vida de actividad para que no
esté vacía. Todo lo que no sea estar activos lo consideran
una pérdida de tiempo.
Hasta pararse a pensar
es perder el tiempo. Así que, piensan sobre la marcha. Hay quienes para pensar hacen ejercicio intenso, creen
que así obtendrán una reflexión sesuda.
Se suda mucho con el ejercicio, sí. Pero, una reflexión sesuda es otra cosa.
Tiene que ver con el seso, la capacidad de pensar y el buen juicio. Y para eso no hay nada mejor
que parar, no hacer nada, estar en silencio y sólo después pensar.
Pero si
parar, estar quietos, nos cuesta,
ya no te digo estar quietos y en silencio.
Necesitamos ruido más que comer. ¡Qué horror quedarse en silencio! Puede
ser abrumador. Somos adictos a los estímulos externos. Yo misma, hasta hace
pocos años, entendía la vida como un no parar.
Si me tumbaba a descansar en el sofá, ponía la tele, el DVD, el portátil o me ponía a leer. La cosa era no quedarme a solas con mis pensamientos, o conmigo misma. No vaya a ser
que encontrara a mi mí interior y no le reconociera. Que más
vale lo bueno desconocido que lo malo por conocer. ¿Mira que si me quedo en silencio, me
encuentro a mí misma y no me gusto? ¡Qué
shock emocional! Tendría que hacer algo, cambiar, dejar atrás.
¡Cuánto trabajo! ¡Que no, que no, que lo que quiero es
descansar!
Así que, me rodeo de ruido aunque quiera dormir.
Me duermo con la troupe de Sálvame dando
gritos, que ya es difícil. Y estoy tan dentro de la frecuencia del ruido que si
me apagan la tele, me despierto. -¿Por qué me apagas la tele, no ves que la estaba viendo?- ¡Lléname el silencio,
hombre!
El miedo al silencio existe, y alguien le ha puesto nombre, sigefobia.
Una de las enfermedades del siglo XXI. Una enfermedad que puede ser mortal para mi mí
interior.
Noto que me disperso... Estábamos hablando del noble arte de no hacer nada.
Como todas las artes, pueden ser grandes obras
o grandes chapuzas y si no, ahí está el estropicio de Cecilia Giménez,
cuando el eccehomo "se le fue de las manos".
Como decía su propia nieta: "Hasta
ahora solo pintaba sobre la túnica, el problema es que ahora se ha metido en la
cabeza". ¿Ves cómo todo está
conectado? ¡El problema está en la
cabeza!
Pues eso, existe el noble arte y la gran
chapuza de no hacer nada. Y todo está en
la cabeza.
No hacer nada pensando en todo lo que debería estar haciendo
es una forma de tortura como otra cualquiera. Decido concederme media hora para descansar y mi cabeza
no deja de dar vueltas a todo lo que debería estar haciendo: ropa que planchar, suelo que fregar, reunión que preparar... Hacer no hago nada,
pero me quedo hecha fosfatina sufriendo
por todo lo que debería estar haciendo. He pasado media hora tumbada y estoy más
cansada ahora que cuando me acosté. Media hora de trabajo mental a destajo me ha
dejado para el arrastre. ¡Esto sí que es
perder el tiempo! No he hecho nada, ni
siquiera descansar. Eso sí, estoy más agobiada que el fontanero del Titanic. Podría crear una web dando ideas para el atosigamiento:
meatosigosola.com.
El arte de disfrutar en lugar de sufrir
cuando no haces nada, requiere práctica. Mucha.
Jorge Bucay, en su libro El camino de la espiritualidad dice: "Te propongo que de hoy en adelante si es que
no lo has practicado todavía encuentres al menos una hora todas las semanas
para sentarte en silencio y no hacer nada .No te asustes. Cualquiera puede, y
tú también, estar una hora sin hacer nada".
¡Hala, una hora nada menos! ¡Qué poco realista es este hombre!
Pues eso, no te asustes. No te preocupes,
no vas a estar una hora sin hacer nada,
no estás acostumbrad@ y podría darte un pumba.
Yo, que soy mucho más realista que
Bucay y, nivel experto en el noble arte de no hacer nada, te propongo empezar con sesiones de práctica de diez minutos. Con una dosis de diez minutos no te dará
tiempo a empezar a reprocharte estar "perdiendo el tiempo con todo lo que
tendrías que estar haciendo". Si
practicas diez minutos al día, acabará por gustarte la experiencia. Descubrirás que más que una pérdida de tiempo
es una inversión.
Busca un lugar tranquilo. Si decides
hacerlo en casa, hazlo a una hora que no haya nadie. Porque una cosa es cierta,
se encargará de sabotearte el invento hasta el perro. Desconecta el teléfono, apaga el televisor.
Deshazte de las distracciones.
Adopta
una postura cómoda, una en la que ningún músculo de cuerpo esté en tensión. Cierra los ojos. En los próximos minutos no vas a hacer
nada. Sólo respirar, por la nariz.
Presta atención sólo a tu
respiración. Vas a relajarte para no
hacer nada y hacerlo bien. Respira lenta
y profundamente con el abdomen. Sí, hij@ sí, con el abdomen, has leído bien. Tu ombligo está exactamente en el centro. Con esa referencia anatómica no te perderás. A ver, ¡que inspires inflando la barriga!, luego el aire ya irá subiendo.
Para saber si lo estás haciendo bien
coloca una mano en el abdomen y nota cómo con cada inspiración este se
hincha, retén el aire unos tres segundos y
comienza a soltarlo suavemente. Notarás como tu abdomen desciende con cada espiración.
Espiración, no expiración. No se trata
de que te mueras sino de que te relajes.
Después de tres respiraciones lentas pero
profundas, respira rítmicamente de una
forma que te resulte natural. Si no te
salen las respiraciones profundas prueba a suspirar voluntariamente.No sé, piensa en un novi@, o mejor, en unas vacaciones en el Caribe.
Aprovecha estos
minutos para decirte cosas que te hagan sentir bien: -Cada respiración, me
carga de energía, de paz-. – Estoy bien, a gusto y relajad@-. -Mantendré este estado de bien estar el resto del día-.
Si te distraes y viene algún otro
pensamiento, simplemente déjalo pasar, no te
molestes en luchar con él y verás que, como casi todo en la vida,
igual que viene, se va. Presta atención
a tu respiración. En este instante el
pasado y el futuro no existen. Sólo estás tú y estás bien. Todo está bien.
Si crees que no lo has hecho bien, practica
todos los días durante unas semanas, que Zamora no se ganó en una hora.
¡Anda,
que éste también la lio parda con el sitio de Zamora! Siete meses estuvo el rey Sancho II de
Castilla, el Fuerte, sitiando Zamora
para arrebatársela a su hermana y al final le asesinan con su propia
espada. ¡¿P’a qué quieres tú Zamora si
tienes el reino de Castilla y el reino
taifa de Zaragoza?! ¡Ay, cuánto daño
hizo la ley navarra a este hombre!
Pues a lo iba, hay que persistir, que
Zamora no se ganó en una hora.
Cuando llegues a nivel experto prueba a regalarte estos minutos en la bañera.
Agua caliente, esencias aromáticas... uuummmm. Siente el agua caliente sobre tu piel como
una caricia. Respira profundamente y disfruta de los aromas que te envuelven. El ambiente y la
temperatura son agradables. Te has regalado unos minutos en los que estás cuidando
de ti. Necesitas cuidarte para que todo
a tu alrededor esté bien. ¿Qué harías tú sin ti? Si tú estás bien, todo está
bien o, te ocuparás después de que lo esté. Este momento es un regalo sólo para
ti.
Y si quieres rizar el rizo, coge un trozo
de chocolate o un bombón. Cierra los ojos y céntrate
sólo en el chocolate. Huélelo. Degústalo
lentamente. Siente como se derrite en tu boca.
Siente su textura. Deléitate con su
sabor general y sus micro sabores. Una explosión de placer
en tu boca.
Tú practica, que cuando alcances el nivel experto
podrás hacerlo en cualquier parte. Meterte en la bañera no, digo el no hacer
nada. Disfrutarás de esperar, en el
médico, el dentista, en la estación, en un atasco. Sin preocuparte de lo que
tienes que hacer después. Sin hablar por teléfono, sin leer el periódico, sin actualizar tu Facebook, sin usar el WhatsApp. Sin hacer nada.
¡Una experiencia plancentera como pocas! Ya me contarás.
Pero me lo cuentas otro día, que ahora estoy ocupadísima en el noble arte de no hacer nada.
A Luis Serrano Tausía: gracias por enseñarme a parar y disfrutar el placer de hacerlo.


Lo intentaré.....pero lo veo difícil, muuuuuuy difícil...
ResponderEliminarBesos miles!!! me has hecho reir a las12:30 de la noche....
Raquel
a pesar de que todos tenemos problemas, inclusive tú, siempre sabes sacar una sonrisa y siempre tienes una sonrisa para los demás, gracias mi lindo color que te posaste en mi arco iris y aún estas siempre poniendo esa palabra amiga para hacerme sacar una sonrisa más, gracias Batiburrillo y Batahola, gracias mi amiga Rosama Hevia. espero sepas quien soy, y si no lo sabes solo te diré que gracias por brillar en este inmenso arcoíris que habéis formado en mi... muakkkk
ResponderEliminarClaro que sé quien eres. Tus pinceles y colores me alegran los días, hasta los más grises. Me hace bien saber que estás ahí repartiendo alegría.
EliminarUna brazo enorme Marta.
Gracias por tus palabras,nos alegras y nos enseñas, ha llevar el dia con una sonrisa,
ResponderEliminarUn abrazo. Conchi B.-
Gracias a ti por leerme y hacérmelo saber.
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