La casa de los abuelos
Miro a mi madre que en el sofá dormita
Era un torrente de mesura
el que llevaba impreso en cada arruga,
en cada pliegue de su piel se adivinaba
que en ocasiones la desdicha la
rondaba.
No la recuerdo joven, no la recuerdo
tierna
ni cuando regreso a mi infancia eterna:
juegos en las tardes con olor al maíz que
la abuela desgrana,
y aquel delantal que era bolsa y costal,
con aroma a manzana.
En el corredor, tras esa ventana a la
que siempre se asoma,
ve pasar la vida de la mano de un tiempo que no habla
su idioma.
Y de allí a la cocina, que el abuelo
protesta si no está la cena,
murmura en voz baja mientras trastea entre la alacena.
Ella no entiende de cariños y arrumacos,
no sabe de mimos, de juegos de niños, tampoco de halagos.
Y las niñas crecen sin abrazos de abuela,
y el tiempo no espera,se remonta y vuela.
Languideció su encanecida primavera;
-Ven abuela,al sol-, no sabe
quién es la que habla a su vera.
Su vida es olvido, desconcierto y dudas;
no existen recuerdos, no existen
palabras que a su voz acudan.
Dolor que desarma,dolor que destruye,
dolor que consume y en la
nada nos hunde.
Y pasan los años
y
pasan los daños...
Ahora es mi madre quien transita el valle,
nos alcanza el día en el que “se cierran
las puertas que dan a la calle.
El almendro lleva flores,
el saltamontes se arrastra y en el camino hay temores.
Se despierta perdida al sonido de un pájaro,
y todas las hijas del canto suenan bajo.
Regresaron las nubes después del
aguacero,
y el sonido del molino se ha hecho quedo”.
La vida desgasta, fatiga y agota,
la vida es esquiva, se escapa, está rota.
Es un torrente de ternura
el que lleva impreso en cada arruga,
y en cada pliegue de su piel aún se
adivina
el querer que la cansó y que la domina.
Hoy que el invierno empaña los cristales,
quiero ahuyentar todos los males.
que los recuerdos se me ciñan como manto,
los recuerdos, la alegría y la ESPERANZA
que amo tanto…

ainss... qué bonito!
ResponderEliminarPrecioso!
ResponderEliminarPrecioso!
ResponderEliminarSublime, precioso. Me ha llegado al corazón
ResponderEliminarImpresionante visión de quien comtempla la vida pasar con sus constantes historias que traen y llevan recuerdos,lecciones de vida.Rostros que resumen sin mentira lo que se albergó en el corazón ,lo que fue ,el tiempo pasado,perdido y escaso.A la vez presente a la vez lejano con la pregunta de que será mañana y con la mirada en un punto de esperanza que cure el alma,sus heridas y de paz.
ResponderEliminarViajé contigo a un lugar, un rostro y un puñado de recuerdos guardados en un mandil, un beso enorme Rosama
Que bonito Lydia. Gracias por acompañarme en este viaje por mis recuerdos. Un abrazo
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