Batallando sin prisa. Parte XXVII
Hay
rachas en las que sería mejor que me anestesiaran una temporada.
Ahora estoy pasando por una de ellas.
Lo
peor del cansancio de la Fibromialgia no es quedarse sin energía, es
que atrae a la fibroniebla como la luz a los mosquitos. Cuando
las dos cosas convergen, mi capacidad cognitiva se reduce a la de una
ameba durmiente. Lo mejor en esos casos es hacerte un ovillo
y no salir de la cama, pero cuando tienes una madre con noventa y
tres años, tienes que espabilar sí
o sí, aunque solo sea para que sienta que estás allí y le haces
compañía. Y a mi madre, que se conforma con poco, le basta con una
ameba durmiente.